Atoms for Peace
 es la evolución del proyecto en solitario de Thom Yorke al unirse en sus directos tres cabezas de serie del mundo de la música como son Flea (Red Hot Chili Peppers, por si no conocíais), Mauro Refosco (Forró in the Dark) y Joey Waronker (ha colaborado con Beck, REM o Spain y es productor de Radiohead); uniéndose a ellos Nigel Godrich (Ultraísta).

En una primera escucha lo que a uno le viene a la cabeza, con tal elenco (tras un pequeño “estudio” de algunos de los miembros) de acompañantes de Thom Yorke, que el disco va a ser una locura ultraexperimental, algo genial e inesperado. Sin embargo, al darle la primera escucha uno se queda un tanto frío al ver que se podría decir que es una continuación de “The Eraser” y, repito, a primera escucha lo primero que piensas es que el señor Yorke se ha quedado falto de ideas y que le encanta acaparar (o quizás es que es un puto genio y a los genios se les deja hacer, aunque les salga algo mediocre), ya que la influencia de las demás almas pensantes es poco notable, al menos en los primeros temas. Lo que sí se puede percibir,también, la sombra de Radiohead flotando en el sonido de algunos de los temas.

Pero llega la segunda escucha del álbum y, aunque los primeros temas siguen siendo muy del estilo del disco en solitario de Yorke, llegas al quinto corte, “Unless”, y la cosa ya cambia, empiezas a escuchar un disco bastante diferente en el que hay una cohesión del grupo que engancha y quieres dejarte mecer por su sonido, una mezcla de melancolía y oscuridad que te embriaga, y por qué no, un toque experimental, casi vanguardista.

AMOK, ese disco continuísta que va cambiando y ganando a las escuchas. En el que se ve a un Thom Yorke al que, se podría decir (o al menos a uno se lo hace ver) se está quedando estancado en cuanto a sonido. Y, finalmente que un buen disco en un grupo, empieza a ser disco cuando comienza a haber un trabajo grupal, cuando todos aportan de verdad.

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